Hay padres libres y padres con cadenas.
Hay padres yo-soy-el-primer-padre-del-mundo-esto-es-único.
Hay padres “mi hijo no ha dormido nunca la siesta ni se ha acostado antes de las 11 porque no quiere”. Hay padres “mi hijo no lee o no estudia porque no le gusta”. Ah, bueno, si no quiere…si no le gusta…
Hay padres "todobien". Padres "fenomenal fenomenal". Padres que nunca gritan, nunca lloran, nunca se desesperan, nunca han pensado “pequeño cabroncete” o “estoy hasta el coño/los cojones de repetir lo mismo”, nunca han desfallecido en su entusiasmo. Son los padres de Caillou pero con vida sexual.
Hay padres de anuncio, que son ambos tan guapos, tan encantadores, tan en forma, tan todoterreno japonés de color oscuro que al pasar a su lado uno tiene la tentación de buscarles en la espalda o en el pecho el logo de una marca, porque, sin duda, incuestionablemente, ALGUIEN o ALGO les tiene que patrocinar…
Hay padres que compran libros (así les llaman) infantiles por temas: solidaridad, adopción, discapacidad, terrores nocturnos, consumismo…son padres voy-a-conseguir-que-mi-hijo-aborrezca-la-lectura-cuanto-antes. (Inciso: si quieres que tu hijo vea que es normal que dos hombres sean padres, no compres un cuento sobre qué normal es tener dos padres).
Hay padres que dicen “este chiquillo es tonto” o (incluso) “pero tú eres tonto, o ¿qué te pasa?” y, sorprendentemente, no se sienten insultados ni caen fulminados por un rayo de vergüenza. De entre todos los padres gilipollas, estos destacan como los ejemplares más cumplidos de gilipollez. No suelen coincidir con los tipos anteriores, pero se dan casos híbridos.
Hay padres “en ese cole van muy retrasados con los contenidos”. Suelen coincidir con los padres “desde luego en el nuestro están muy encima de los niños”. A veces son también padres “para mí es fundamental que sea bilingüe”, y en ocasiones extremas resultan, a la vez, padres “dos horas al día por lo menos de deberes y estudio”, conocidos como Padres Cultura del Esfuerzo o Padres de la Excelencia.
Hay padres, en resumen, empeñados en que sus hijos sean lo que los niños, por definición, no son si no les deformamos: AUTÉNTICOS GILIPOLLAS SIN REMEDIO.
Y claro, hay padres que hacen lo que pueden, padres nada más, grandes padres que procuran que sus hijos sean un poco más equilibrados, más conscientes y menos gilipollas de lo que ellos son/han sido. Pero eso es otro blog.


